
El pasado lunes acogimos unos intrepidos caminantes que desafiaban, el calor sofocante, los mapas con fuentes fantasmas, el asfalto derritido, la escasez de agua y la falta de techo donde pasar la noche. Depués de un baño recuperador de cansancio y ánimo compartimos una agradable cena. El día siguiente los aventureros siguieron camino hacia fuente Huesca, y unos amigos los vieron sanos y salvos por la Caña del Caire, estamos seguros que llegarón al campamento base, con alguna que otra historia que contar.